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Crisis en la isla

Ene 11, 2022

Las filas, la pesadilla cotidiana para comprar comida en Cuba

A veces las esperas frente a un comercio pueden durar hasta 8 horas. La escasez y la inflación se agudizaron con la pandemia.

Las filas, la pesadilla cotidiana para comprar comida en Cuba

Una fila frente a un comercio para comprar alimentos, en La Habana, Cuba, días atrás. Foto: AFP

Pasar hasta ocho horas parado, a veces bajo un sol abrasador, sin baño público ni agua para beber y, para colmo, con la tensión de poder regresar con el morral vacío. Son las colas, el calvario diario de los ciudadanos de Cuba para abastecer sus despensas, acentuado por el covid.

«Casi estuve la noche entera para poder comprar. No es fácil este sacrificio tan grande para poder comer», se queja a la agencia AFP Edelvis Miranda, de 47 años, a la salida del mercado 15 y Línea, en La Habana.

Los ojos enrojecidos de esta ama de casa parecen cerrarse por el cansancio. Tomó su lugar en la cola o marcó, como dicen los cubanos, a la una de la madrugada y ya es casi mediodía.

Miranda dice estar «satisfecha»: logró comprar dos litros de aceite y la misma cantidad de paquetes de pollo, picadillo y detergente.

«Valió la pena, porque compré de todo. Ahora un poco de sosiego y luego a la carga (a las colas) otra vez», apunta.La escasez de algunos productos en Cuba se agudizó con la pandemia de coronavirus. Foto: AFP

La escasez de algunos productos en Cuba se agudizó con la pandemia de coronavirus. Foto: AFP

Inflación y escasez

Cuba registró una inflación oficial del 70% en 2021, cuando la economía se recuperó un discreto 2%, tras un desplome de 11% el año anterior, su peor crisis económica en casi 30 años.

Las filas para comprar alimentos son una constante. La pandemia vino a agudizar la escasez y el desabastecimiento que el país ya enfrentaba por el endurecimiento del embargo estadounidense desde 2018. Y fueron el combustible para las masivas protestas que estallaron el año pasado.

A esto se suman insuficiencias económicas internas y problemas con la reforma monetaria puesta en marcha hace un año, que implicó un aumento promedio de salarios de 450%, pero también el alza de los precios.

En mayo pasado, el ministro de Economía, Alejandro Gil, admitió que «las colas son molestas», pero reflejan que el gobierno cubano no aplicó «terapias de choque» durante la crisis.

La odisea cotidiana

Convencidos de que una cola devora energías, algunos cargan con merienda, agua fría, café y hasta un pequeño banco de madera. Marcar en tres filas simultáneamente puede funcionar.

Una hora antes de la apertura, agentes de la policía organizan la fila de 15 y Línea que, a simple vista parece pequeña, pero se extiende a lo largo de una cuadra. La imagen se repite por toda la isla.La escasez y la crisis económica fueron detonantes de las protestas antigubernamentales de julio de 2021 en Cuba. Foto: AP

La escasez y la crisis económica fueron detonantes de las protestas antigubernamentales de julio de 2021 en Cuba. Foto: AP

Minutos después, el anuncio de que habrá cinco productos a la venta, una variedad poco usual, provoca saltos de alegría entre cerca de 400 personas, pero el júbilo dura poco, pues sólo hay 250 turnos. La cola se tensa.

«Llevo dos días en esta candanga (situación). Es verdad que hay escasez, que hay bloqueo (estadounidense), pero esto indigna», rezonga Rolando López, un jubilado de 66 años, que no quedó entre los afortunados.

Unos 30 resignados comienzan a organizar una fila para el día siguiente, con guardias nocturnas para «cuidar la cola».

«Es la lucha diaria del cubano. ¿Qué otra cosa puedes hacer?», dice muy molesta la ama de casa María Rosabal, de 55 años.

A las colas no escapan ni los mercados en dólares abiertos por el gobierno desde 2019 para captar divisas para sus deprimidas arcas, mejor abastecidos que el resto.

«Ni pagando en dólares te libras de este calvario», dice una joven que prefiere no revelar su identidad. Espera su turno sentada con una amiga en la escalera del mercado Palco, el mejor de la capital. Unas 300 personas aguardan afuera. Adentro tendrán que hacer una segunda fila.

​Controles

Intentando ser más equitativas, las autoridades escanean el carnet de identidad de cada persona antes de entrar al mercado, una medida que controla que no compre el mismo producto en un período determinado de tiempo.

Hay alimentos como el pollo que se anotan en la libreta de abastecimiento, con la que cada cubano accede a una canasta reducida de productos subsidiados.

Pese al control, «hay mucho negocio en las tiendas y hay quien se está aprovechando de la situación para hacer fortuna», asegura López.

Cuenta que colocar un billete de 100 pesos cubanos (cuatro dólares) dentro de la libreta para evitar que se registre la compra, es una recurrida artimaña por «coleros», personas dedicadas a la compra y reventa ilegal de alimentos a precios exorbitantes.

Sin tapujos, el presidente Miguel Díaz-Canel admitió recientemente que en las tiendas hay «maltratos, incumplimientos de horario» y «desvío de recursos».

Además del largo martirio, por momentos debido a demoras para pagar por fallas de internet, sin baño público o lugar donde sentarse, está la posibilidad de que el producto deseado se agote.

Fue lo que le sucedió a Lázaro Naranjo (77), que pasó dos horas para comprar pollo y regresó a casa «con la jaba (bolsa) vacía». «Eso te reduce a nada», afirma.

Fuente: AFP

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